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La ferrata parecia facil en Instagram

Una historia personal desde Hohe Wand sobre como las redes hicieron que una ferrata pareciera simple y sobre como la exposicion real, la concentracion y la presencia en la montana se sintieron completamente distintas.

En las fotos parecia casi relajante.

Sol brillante. Gente sonriendo, enganchada con tranquilidad a cables de acero. Vistas perfectas de montana hasta el horizonte mientras alguien se mantenia aparentemente sin esfuerzo en una escalera expuesta sobre el valle.

Todas las imagenes parecian iguales:

  • cielo azul,
  • acantilados dramaticos,
  • caras felices,
  • sin miedo,
  • sin cansancio,
  • sin lucha.

Cuando llegamos a Austria unas semanas despues, la ferrata ya nos resultaba familiar.

Probablemente ese era el problema.

Elegimos la ruta despues de verla recomendada por todas partes en internet:

"Perfecta para principiantes."

"Facil y panoramica."

"Una primera ferrata muy divertida."

Hasta las fotos hacian que la exposicion pareciera menor de lo que realmente era.

Desde el aparcamiento bajo los acantilados de Hohe Wand, la ruta no parecia intimidante en absoluto. Ya veiamos pequenos escaladores moviendose lentamente por la pared, y desde lejos todo parecia manejable.

Casi simple.

La manana en si era preciosa.

Aire frio subiendo desde el bosque. La luz del sol alcanzando lentamente las paredes de caliza. Senderos tranquilos con solo unos pocos excursionistas delante de nosotros.

Hablabamos con mucha confianza durante la aproximacion.

Demasiada confianza.

Esa extrana seguridad que nace de investigar algo en internet sin comprender del todo lo distinto que se siente en la realidad.

La primera seccion de cable cambio eso al instante.

No porque fuera tecnicamente dificil.

Sino porque era expuesta.

Las fotos nunca muestran bien la exposicion.

Lo aplanan todo.

Las distancias parecen mas cortas.

Los vacios parecen mas seguros.

Los angulos parecen mas suaves.

Pero cuando estas alli de verdad, enganchado a un cable de acero con cientos de metros de aire debajo, tu cerebro interpreta la montana de una forma completamente distinta.

Recuerdo haber agarrado el cable mucho mas fuerte de lo necesario durante la primera travesia.

Mis piernas seguian funcionando con normalidad.

El material estaba bien.

No estaba pasando nada objetivamente peligroso.

Y aun asi mi cuerpo reaccionaba como si hubiera entendido algo que mi mente todavia no habia aceptado del todo:

caerse seria muy mala idea.

Muy mala.

Lo extrano de la via ferrata es que el miedo no siempre aparece de forma dramatica.

A veces llega en silencio.

Un poco de tension en los hombros.

Movimientos algo mas lentos.

Pausas mas largas antes de mover los mosquetones.

De repente te vuelves extremadamente consciente de:

  • donde estan tus pies,
  • la fuerza de tu agarre,
  • cuanto espacio hay debajo.

La ferrata seguia subiendo por varias secciones de escaleras antes de cruzar una repisa expuesta sobre el bosque.

Aquel fue el momento en que la ruta dejo por fin de parecer Instagram.

Nadie hacia ya fotos.

Nadie hablaba demasiado.

Los unicos sonidos eran:

  • mosquetones metalicos,
  • zapatos raspando la roca,
  • el viento sobre la pared.

Y sinceramente?

Fue entonces cuando la experiencia se volvio increible.

Porque, una vez pasado el primer impacto, ocurrio algo inesperado.

El miedo se transformo poco a poco en concentracion.

Concentracion pura.

Por primera vez en semanas, mi cabeza dejo de pensar en:

  • trabajo,
  • notificaciones,
  • planes,
  • correos,
  • cualquier cosa fuera de ese instante exacto.

Solo existian:

  • el siguiente paso,
  • el siguiente enganche,
  • el siguiente movimiento.

No existia nada mas.

Ese nivel de concentracion resultaba extraniamente calmante.

Mas arriba nos detuvimos en una pequena repisa para descansar. El valle bajo nosotros se extendia sin fin por Baja Austria mientras picos lejanos aparecian sobre capas de bruma matinal.

Uno de nosotros dijo en voz baja:

"Las fotos de verdad no me habian preparado para esto."

Y todos estuvimos de acuerdo al instante.

No porque la ferrata fuera mas dura de lo esperado.

Sino porque la realidad simplemente se sentia mas grande.

Las paredes eran mas empinadas.

El aire parecia mas profundo.

La exposicion se sentia real de una forma que las camaras nunca captan por completo.

Incluso las propias montanas parecian distintas una vez dejamos de mirarlas a traves de pantallas.

En la parte alta de la ruta sacamos Hill Explorer para identificar varias cimas visibles mas alla de Hohe Wand.

De pronto todo el paisaje se sintio mas conectado:

  • el Schneeberg elevandose a lo lejos,
  • la Rax mas al sur,
  • crestas pequenas desvaneciendose en el horizonte.

Durante varios minutos nos olvidamos por completo de la escalada y simplemente miramos alrededor.

Ese se convirtio en mi momento favorito de todo el dia.

No conquistar la ferrata.

No llegar arriba.

Solo estar a media pared sintiendome por fin completamente presente en la montana.

Cuando por fin alcanzamos la meseta cimera, otros senderistas estaban sentados junto al borde comiendo bocadillos y haciendo fotos con una luz perfecta.

Y por supuesto, desde alli arriba la ferrata de abajo volvia a parecer facil.

Pequenas figuras moviendose lentamente por cables de acero que parecian inofensivos.

Exactamente como en Instagram.

Pero ahora ya entendiamos la diferencia entre ver la montana y vivirla de verdad.

Y sinceramente?

Esa diferencia es la razon por la que seguimos volviendo.

Via FerrataHikingOutdoor